
Texto base:* “Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.” (Salmos 119:10-11)
Reflexión*
Como líderes de niños, nuestra primera responsabilidad no es solo enseñar la Palabra, sino vivirla. El salmista expresa dos cosas esenciales para nosotros:
1. *Búsqueda intencional:* “Con todo mi corazón te he buscado”. Liderar niños requiere una vida que busca a Dios con pasión y entrega total. No podemos dar lo que no tenemos. ¿Estamos dedicando tiempo diario a buscarle?
2. *Dependencia y humildad:* “No me dejes desviarme”. Reconocemos nuestra fragilidad. Sin la ayuda de Dios, podemos perder el rumbo. La oración constante debe ser: “Señor, guíame para guiar a otros.”
3. *Memorización y arraigo:* “En mi corazón he guardado tus dichos”. La Palabra no solo se lee, se guarda. ¿Cómo?
– *Escucharla*
– *Leerla*
– *Pensarla continuamente*
Hasta que se arraigue en nuestro corazón. Solo así podremos recordarla en momentos de necesidad y enseñarla con autoridad.
Aplicación;
– *Modela la búsqueda de Dios:* Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que oyen. Que tu vida refleje una búsqueda genuina.
– *Haz de la memorización un hábito divertido:* Juegos bíblicos, canciones y retos semanales para que ellos también guarden la Palabra en su corazón.
– *Ora por ellos:* Pide que Dios les ayude a no desviarse y que Su Palabra sea su guía.
Pregunta para reflexionar*
¿Estás determinado a la santidad en tu vida y ministerio? ¿Qué pasos concretos darás esta semana para guardar la Palabra en tu corazón?
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